Olvídense
de los tartesios, turdetanos y romanos. De Híspalis, Itálica y
Osset. Os vamos a contar el nacimiento de Tomares tal como hoy lo
conocemos.
El
caso es que cuando
Fernando III de León y
Castilla llamado «el
Santo»
conquistó Sevilla en 1248,
también tomó para la
cristiandad toda la comarca del Aljarafe. El hombre murió poco
tiempo después.
El
rey difunto había contraído una gran cantidad de compromisos con
las tropas de mercenarios que conquistaron la ciudad, así que cuando
su hijo, Alfonso X, lo sucedió en el trono no tuvo más remedio que
cumplir con las obligaciones contraídas por su padre y se
dedicó a repartir el botín entre todos los combatientes. El
repartimiento de los
trofeos de guerra se hizo
en el año 1253 y en
esa fecha los castellanos
estaban
en plena guerra contra el rey moro de Niebla y,
para no provocar un levantamiento de
los habitantes del Aljarafe,
permitió
que todos los mudéjares que vivían en la
comarca permanecieran
en ella,
y la dividió
en cuatro distritos militares: Aznalcázar, Sanlúcar la Mayor,
Tejada y Aznalfarache.
La
jurisdicción —no
la propiedad, que se repartió entre muchos—
de Lobanina (Valdovina), Duchuelas,
Zaudín, y Tomar fue adjudicada a la ciudad de Sevilla e
indirectamente al rey.1
La
defensa y el señorío
del castillo de Aznalfarache se
la encomendó
a la Orden de San Juan de Jerusalén y le añadió
la aldea de Alhadín que estaba al lado.
Tomar,
habitada
como las demás alquerías
por mudéjares, era un
territorio de realengo
—otro
día os explicaré qué es eso de realengo—
y se la incluyó en el
distrito militar de Aznalfarache.
Terminada
la guerra ya no había que
tener mucho miramiento con los mudéjares y, como de costumbre,
comenzaron a hacerle la vida imposible. El caso es que dos años
después, los habitantes musulmanes del Aljarafe se alzaron
en armas contra los castellanos en una rebelión que se extendió
por toda la Andalucía conquistada y tras dos años de lucha
sangrienta fueron
derrotados y expulsados de sus tierras, de manera que el Aljarafe y
por lo tanto las aldeas de
Alhadín, Lobanina,
Duchuelas, Zaudín y
Tomar, entre otras,
quedaron
prácticamente deshabitadas.
Para
colmo unos años después, entre 1275 y 1277 aparecieron
los Benimerines, un pueblo
fanático
del desierto, que
arrasaron
la comarca a sangre y fuego, llevándose como esclavos a los pocos
habitantes que quedaban2.
La
Orden de San Juan, que más tarde la llamarían Orden de Malta, cuyo castillo de Aznalfarache había sido tomado y
destruido en 1275 por los Benimerines, decidió abandonar el señorío, devolvió al
rey la fortaleza y el
pueblo anejo3
y se largó con viento fresco. Había permanecido en el castillo menos de cincuenta años. Lo único que dejó en herencia fue el
nombre del pueblo y el
castillo, que a partir de
entonces se llamaron
San Juan en vez de Alhadín y la dos cruces de Malta que figuran en el escudo
de Tomares, que no sabemos a cuento de qué se las pusieron
setecientos años después
los políticos de turno.
Hasta
bien entrado el siglo XIV, después de la derrota de los Benimerines,
no comenzaron a llegar nuevos colonos para repoblar estas
tierras. ¿De dónde
venían? No lo sabemos. Seguramente de la capital, como sucedió en otros sitios. No hay constancia escrita. Lo
cierto es que en algunos lugares la repoblación tuvo mas éxito que
en otros, de manera que Tomar, que ahora se llamaba Tomares, era la
aldea de los alrededores que más vecinos tenía y el cabildo de
Sevilla, a la que pertenecía la comarca, decidió que había que
crear un municipio que abarcara toda la cornisa que domina la ciudad
a la que llamó la Mitación de San Juan —no
por el pueblo, que eran cuatro gatos, sino por el castillo—
y que la sede de su Ayuntamiento estuviera en Tomares, la aldea un poco más poblada.
Ya
tenemos constituida la mitación de San Juan, con
sus dos alcaldes ordinarios, el alguacil, el mayordomo y los regidores en el concejo de Tomares. El territorio de la mitación
se
componía de
los actuales términos de Camas, Tomares, San Juan de Aznalfarache,
la
parte septentrional de Mairena del Aljarafe y la mitad meridional del
término de Castilleja de la Cuesta, incluida
su calle Real. En aquella
época estaban también habitadas las aldeas de Sobuerba, Duchuelas y
Zaudín.4
Os
dejo un solo dato. El de 1485 es el primer censo en el que figura la
mitación de San Juan. La
totalidad del municipio tenía:
¡¡64 vecinos!!5
o lo que es lo mismo, en torno a doscientos cincuenta habitantes.
Repetimos, en el territorio que actualmente alberga una población
cercana a cien mil personas,
en la época del descubrimiento de América contaba con doscientas
cincuenta almas.
Un dato para bajarnos los humos.
1
«Anales eclesiásticos de la Muy Noble y Muy Leal de Sevilla. Diego
Ortiz de Zúñiga. 1795 Pag. 189».
2El
Aljarafe Sevillano durante el antiguo régimen. Antonio Herrera
García. Diputación Provincial de Sevilla. 1980. Pag. 35,
3Historia
de San Juan de Aznalfarache. Daniel Pineda Novo. Ayuntamiento de San
Juan de Aznalfarache. 1980. Pag. 85.
4El
mundo rural sevillano en el siglo XV. Aljarafe y Ribera. Mercedes
Borrero Fernández. Sevilla. 1983. Diputación Provincial de
Sevilla. Pag. 181
5El
mundo rural sevillano en el siglo XV. Aljarafe y Ribera. Mercedes
Borrero Fernández. Sevilla. 1983. Diputación Provincial de
Sevilla. Cuadro n.º 1. “Cifras vecinales de los padrones del
Aljarafe-Ribera”.


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