jueves, 14 de noviembre de 2019

Quiénes eran los repobladores de Valdovina y qué fue de ellos.




Como todos sabemos, las tierras de la hacienda de Valdovina ocupaban la porción noroeste del actual término de Tomares, lindando con los de Bormujos y Castilleja. De todas las alquerías citadas por Alfonso X el Sabio en el Libro del Repartimiento, es la más antigua, ya que su nombre originario era «Lobanina». Con toda probabilidad, nombre de una originaria villa romana, puesto que se trata, evidentemente, de una formación compuesta por un antropónimo romano más el sufijo «-ina» (indicativo de la propiedad)1. El nombre de persona romana contenido en el topónimo ha de ser «Lupanus» y el nombre latino del fundo sería «Villa Lupanina». 
 
Desgraciadamente la especulación urbanística se llevó por delante a ese histórico emplazamiento romano a principios de los años setenta del siglo pasado.
Pues bien, como decimos, por iniciativa del propio rey castellano, el apelativo romano de la alquería fue rebautizado con el nombre de Valdovina, siguiendo el origen de la formación antroponímica latina, derivada del nombre medieval Baldovino (actual Balduino) procedente del germánico Balduin.
¿Y por qué la llamaron Valdovina?
Ahora te lo explico.


En el Libro del Repartimiento consta:
Lobanina, a que puso nombre el rey Valdovina, ques en término de Aznalfarache. E avía y veinte mill pies de olivar e de figueral, e por medida de tierra seiscientas e quarenta arançadas”
La repartió de la siguiente manera:
Con 30 aranzadas y 5 yugadas a cada uno:
Valdovín Casado y Ponce Valdovín.
Con 20 aranzadas y 4 yugadas a cada uno:
Pedro Ximénez, su yerno, Pascual de San Martín, Sancho Gil de Estella, Esteban Guiscos, Juan Pérez, Domingo Pérez de Tarazona, Martín Pérez, hijo de Ponce Valdovín, Garci Pérez, su hermano, Martín Monje, Íñigo Pérez, Juan Miguel, Martín Gil, Blanco de Aranda, Blasco Fort, Pero Sánchez, D. Ordoño, D. Martínez, Guillén de Armentón, Martín Pérez, Suero Pérez, D. Halias, D. Matheos, Diego Rodríguez, Martín Fernández, D. Paulo, Gonzalo Díaz, Micer Vivas, Alfonso Pérez, Durán Paca y Pero Pérez.2



— Está claro que el nombre deriva de la familia Valdovín, pero ¿Quiénes eran?
Los Valdovín o Baldovín eran una familia muy destacada de la burguesía de Tudela (Navarra), aunque también una rama se afincó en Estella y otra en Pamplona. Eran descendientes, por supuesto, de inmigrantes francos del siglo XII. Centrándonos en la rama tudelana, recordemos que en 1234, por ejemplo, Pelegrín Baldovín era alcalde de Tudela y en 1265 - 1266 Miguel Baldovín era justicia y baile en esa misma ciudad navarra. Su escudo de armas, un mulo embridado, aparece en muchos lugares de la catedral de Tudela, a cuya construcción contribuyeron económicamente.3
Los miembros de la familia Valdovín que repoblarían esa parte del término de Tomares eran los siguientes:
Martín Valdovín, que tenía que ser el patriarca y que figura en el libro con el apelativo “Casado”, su hijo Ponce, Pero Ximénez, yerno de Ponce, y Martín Pérez y Garci Pérez, hijos de Ponce.
Además, eran tudelanos, Pascual de San Martín, Esteban Guiscos, Martín Monje y Blasco Fort. Otros repobladores navarros eran Sancho Gil de Estella e Íñigo Pérez. 4
Por los apellidos, se supone que Micer Vivas y Domingo Pérez de Tarazona eran aragoneses, Blanco de Aranda, castellano, Guillén de Armentón, gallego y D. Halías tiene origen mudéjar.
El resto de los beneficiados en el reparto, designados por sus nombres de pila o bien con apellidos patronímicos es imposible conocer su origen.
— ¿A qué se debe que recibieran del rey esas tierras?
Dada la costumbre del monarca castellano de asignar los lotes de tierra por los méritos de los beneficiarios, y teniendo en cuenta que está documentado el origen burgués como mercaderes enriquecidos de la familia Valdovín y que no eran combatientes, la única explicación posible es que contribuyeron a la financiación de la guerra aportando una ayuda económica y la mejor manera que el rey tuvo de pagar sus deudas fue su compensación mediante la entrega de tierras confiscadas a los musulmanes.
Un negocio que fue desastroso para los adjudicatarios de esas tierras ya que la desbandada de los repobladores fue de tal naturaleza que la aranzada de olivar en 1253 se llegó a vender a un maravedí y en 1259 la yugada de tierra de labor bajó hasta los 2 maravedís. Las causas ya las conocemos: la mayoría de los repobladores eran guerreros mercenarios que recibieron las tierras como pago de su soldada, de manera que se apresuraron a hacer caja vendiéndolas con el objeto de volver a sus lugares de origen. 5
— ¿Y en el caso de los repobladores de Tomares?
Pues pasó algo parecido. Según JAVIER ZABALO ZABALEGUI, a quien seguimos en este artículo, está documentado, por ejemplo, que Pero Ximénez, Pascual de San Martín, Esteban Guiscos, Blasco Fort y Sancho Gil de Estella volvieron a sus lugares de origen y así constan en los archivos de la época. 

Se supone que algunos miembros de la familia Valdovín permanecieron en Sevilla capital, pues hay documentada la presencia de ese apellido en el siglo XIV en la collación de San Isidoro.
 
Con respecto al resto, no hay documentación en ningún sentido pero los acontecimientos bélicos posteriores - sublevación de los mudéjares, invasión y razzias de Benimerines y Nazaríes que dejaron prácticamente despoblada la comarca - nos inclinan a pensar que ninguno de ellos arraigaron en el pueblo.



1  Análisis etimológico de la macrotoponimia onubense. María Dolores Gordón Peral, Stefan Ruhstaller. Huelva en su historia, Nº 4, 1992, págs. 421-440
2  Historia, antigüedades y grandezas de la Ciudad de Sevilla. Pablo de los Monteros Espinosa. Editor: M. Clarijo. Sevilla. 1627. Pag. 12 y 13.
3  J. ZABALO ZABALEGUI. Navarros en la repoblación del reino de Sevilla en el siglo XIII. Revista Príncipe de Viana. 2003. Pag. 318. Nota 94.
4  op. cit.
5  op. cit.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Unos famosos eruditos de la época fueron los primeros propietarios del Zaudín en el siglo XIII.



En el libro del Repartimiento de Sevilla realizado en 1253 por Alfonso X «El sabio» se le adjudica a la ciudad de Sevilla entre otras, las siguientes alquerías:1



Duchuelas Alcadidi (Lichuelas), tiene treinta mil pies de olivar y de higueral y por medida de tierra, quinientas ochenta y ocho aranzadas. (263 hectáreas).


Lobanina (Valdovina), tiene quince mil pies de olivar y de higueral y por medida de tierra, quinientas cuatro aranzadas. (225 hectáreas).

Sobórbal (Sobuerba), tiene cincuenta mil pies de olivar y de higueral y por medida de tierra, setecientas sesenta aranzadas. (340 hectáreas).

Zaudín, tiene treinta mil pies de olivar y de higueral y por medida de tierra, seiscientas treinta aranzadas. (282 hectáreas).

Tomar (Tomares), tiene veinte mil pies de olivar y de hiegueral y por medida de tierra, cuatrocientas cincuenta aranzadas. (201 hectáreas).



Todas esas alquerías pertenecían al actual municipio de Tomares y como se puede observar, curiosamente, la aldea de menor superficie era Tomar, que con el tiempo llegaría a ser cabeza de término de un amplio territorio.

Como hemos dicho anteriormente, la repoblación del siglo XIII fue un completo fracaso a causa de la expulsión de los mudéjares, el regreso a sus lugares de origen de los beneficiarios del reparto, y las incursiones de los Benimerines que dejaron completamente despoblado el Aljarafe a finales de ese siglo. No fue hasta mediados del siglo XIV cuando se consigue repoblar esa zona y es precisamente Tomar, que ahora se llamaba Tomares, la aldea donde tuvo más éxito la repoblación de la cornisa y, por tanto, donde se estableció la cabeza de la mitación.



El Rey dejó al concejo de la ciudad de Sevilla que distribuyera la propiedad como creyera conveniente, si bien, en el mismo Repartimiento, concedió la propiedad de determinados lotes de tierras a algunos personajes singulares con los que estaba especialmente en deuda. Es el caso de los navarros de Valdovina que estudiaremos en otro momento y de los clérigos del Zaudín.





Dice el Libro «...otorgo a todo el concejo de Sevilla todas estas alquerías: … Zaudín, dado a Guillém Arremón y a Garci Pérez, sesenta aranzadas de olivar y tres aranzadas y media de viñas...»2



Estos dos clérigos, Guillém Arremón y Garci Pérez eran destacados miembros de la Escuela de Traductores de Toledo que en la época del rey sabio, se dedicó a traducir e interpretar del árabe y hebreo, textos clásicos greco-latinos alejandrinos que se habían perdido, y obras árabes sobre filosofía, medicina y astronomía.



Los investigadores se muestran de acuerdo en identificar a Guillén Arremón de Aspa (otros leían “Daspa”) como el canónico que llevó a cabo –trabajando en equipo con algunos judíos como Jehuda ben Moshé– la traducción de obras arábigas como el Libro de las Estrellas Fixas y El libro de la ochava esfera. Textos astronómicos escrito por Abd Al-Rahman Al Sufi en torno al año 964.3

 



El clérigo Garci Pérez junto con el médico judío real y destacado astrónomo Judá Mosca el Menor tradujeron en torno a 1250, El Lapidario4.

Este libro se constituye en una summa de tratados griegos, helenísticos y árabes acerca de las propiedades mágicas de las piedras en relación con la astrología. Está considerado como el primer manuscrito científico escrito en una lengua romance. En el prólogo del Lapidario, se menciona que fue Abolays quien tradujo la obra del caldeo al arábigo. Después de la muerte de Abolays, el manuscrito original en arábigo, terminó en manos de un judío toledano.



No nos consta si conservaron la propiedad durante mucho tiempo, lo cierto es que ahí queda el dato como un ejemplo de la rica historia que se oculta entre los polvorientos libros de otras épocas.





1  Historia, antigüedades y grandezas de la Ciudad de Sevilla. Pablo de los Monteros Espinosa. Editor: M. Clarijo. Sevilla. 1627. Pag. 15 y ss.

2  Anales eclesiásticos de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Sevilla. Diego Ortiz de Zúñiga. 1795. Pag. 186.

3  J. VERNET , La cultura hispanoárabe en Oriente y Occidente, Barcelona, 1978 , p. 193; citado por J. ZABALO ZABALEGUI. Navarros en la repoblación del reino de Sevilla en el siglo XIII. Revista Príncipe de Viana. 2003. Pag. 321

4  MARIANO BRASA DIEZ. Métodos y cuestiones filosóficas en la Escuela de Traductores de Toledo. Revista Espanola de Filosofia Medieval, 3 (1996), Pag. 47.

De cuando la prensa de Madrid calificaba a los tomareños de «bárbaros, cafres y beduinos».

  Hoy nos desplazamos al reinado de Isabel II, la tataranbuela del rey Juan Carlos I, concretamente al año 1845; Ram ón María Narváez, apoda...