sábado, 28 de septiembre de 2019

A MODO DE INTRODUCCIÓN



Tratar de escribir sobre la historia de Tomares es un trabajo arduo y complicado que no se resuelve fácilmente. Las primeras noticias históricas escritas que se tienen de su nombre datan de mediados del siglo XIII. Los historiadores, para determinar su pasado, se limitan a acudir a las fuentes arqueológicas y escritas de la comarca donde se asienta y a partir de ellas acudir a hipótesis y conjeturas, a veces, poco fiables.
A partir de la Baja Edad Media la tarea no es más fácil. Los pobladores musulmanes son expulsados pocos años después de su ocupación por las tropas castellanas y los intentos repobladores fracasan hasta bien entrado el siglo XIV. La aldea, con sus pocos habitantes, fue reconocida como villa, en aquellos tiempos, y designada como cabeza de la Mitación de San Juan; un municipio que abarcaba toda la vega de Triana y la cornisa del Aljarafe que domina la ciudad de Sevilla, desde el cerro de Santa Brígida que linda con los señoríos de Guzmán y Santiponce hasta la hacienda de Simón Verde en el término de Gelves.
Durante cerca de cuatrocientos años, las fuentes históricas sobre Tomares y su mitación se confunden hasta tal punto que no cabe hablar de uno sin la otra. Durante esa época, por ejemplo, vemos entrar a los alcaldes de Tomares con vara alta para reafirmar su jurisdicción en la calle Castilla de Triana o al escribano de la villa interviniendo en el testamento de Hernán Cortés en la calle Real de Castilleja de la Cuesta.
La tarea no se simplifica tras la desmembración de su mitación por el tercer conde de Olivares en 1627. Tomares y su pedanía, San Juan de Aznalfarache, permanecerán formando una sola entidad municipal hasta finales del siglo XIX. Todos los datos estadísticos y geográficos, de ese período, se refieren al municipio como un conjunto indisociado hasta tal punto que no es extraño encontrar en fuentes de la época afirmaciones tales como que “la fortaleza de Aznalfarache con su convento se hallan en Tomares”.
Si nos limitáramos a escribir sobre la historia del núcleo de la villa, con una población de ciento cuarenta y ocho vecinos (incluidas sus pedanías) en la fecha de la fundación de la hermandad sacramental o de seiscientos ochenta habitantes a principios del siglo XX, formada en su mayoría por campesinos humildes, la tarea se consumaría en unos pocos folios. Otra cosa distinta es narrar los acontecimientos que se vivieron en su circunscripción histórica.
Aquí nos limitaremos a hacer un breve esbozo de determinados aspectos de la historia de la población basándonos en fuentes históricas y bibliográficas sin ningún orden cronológico.

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