Tratar de escribir sobre la historia de Tomares es un trabajo arduo y
complicado que no se resuelve fácilmente. Las primeras noticias
históricas escritas que se tienen de su nombre datan de mediados del
siglo XIII. Los historiadores, para determinar su pasado, se limitan
a acudir a las fuentes arqueológicas y escritas de la comarca donde
se asienta y a partir de ellas acudir a hipótesis y conjeturas, a
veces, poco fiables.
A partir de la Baja
Edad Media la tarea no es más fácil. Los pobladores musulmanes son
expulsados pocos años después de su ocupación por las tropas
castellanas y los intentos repobladores fracasan hasta bien entrado
el siglo XIV. La aldea, con sus pocos habitantes, fue reconocida como
villa, en aquellos tiempos, y designada como cabeza de la Mitación
de San Juan; un municipio que abarcaba toda la vega de Triana y la
cornisa del Aljarafe que domina la ciudad de Sevilla, desde el cerro
de Santa Brígida que linda con los señoríos de Guzmán y Santiponce hasta la hacienda de Simón
Verde en el término de Gelves.
Durante cerca de
cuatrocientos años, las fuentes históricas sobre Tomares y su
mitación se confunden hasta tal punto que no cabe hablar de uno sin
la otra. Durante esa época, por ejemplo, vemos entrar a los alcaldes
de Tomares con vara alta para reafirmar su jurisdicción en la calle
Castilla de Triana o al escribano de la villa interviniendo en el
testamento de Hernán Cortés en la calle Real de Castilleja de la
Cuesta.
La tarea no se
simplifica tras la desmembración de su mitación por el tercer conde
de Olivares en 1627. Tomares y su pedanía, San Juan de Aznalfarache,
permanecerán formando una sola entidad municipal hasta finales del
siglo XIX. Todos los datos estadísticos y geográficos, de ese
período, se refieren al municipio como un conjunto indisociado hasta
tal punto que no es extraño encontrar en fuentes de la época
afirmaciones tales como que “la fortaleza de Aznalfarache con su
convento se hallan en Tomares”.
Si nos limitáramos
a escribir sobre la historia del núcleo de la villa, con una
población de ciento cuarenta y ocho vecinos (incluidas sus pedanías) en la fecha de la fundación de la hermandad sacramental o de seiscientos ochenta habitantes a principios del siglo
XX, formada en su mayoría por campesinos humildes, la tarea se
consumaría en unos pocos folios. Otra cosa distinta es narrar los
acontecimientos que se vivieron en su circunscripción histórica.
Aquí nos
limitaremos a hacer un breve esbozo de determinados aspectos de la
historia de la población basándonos en fuentes históricas y
bibliográficas sin ningún orden cronológico.
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